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La
Responsabilidad Social Empresarial (RSE), puede definirse como la
contribución activa y voluntaria al mejoramiento social,
económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente
con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa
y su valor añadido. El sistema de evaluación de desempeño
conjunto de la organización en estas áreas es conocido
como el triple resultado.
La
responsabilidad social empresarial (o corporativa) va más
allá del cumplimiento de las leyes y las normas, dando por
supuesto su respeto y su estricto cumplimiento. En este sentido,
la legislación laboral y las normativas relacionadas con
el medio ambiente son el punto de partida con la responsabilidad
ambiental. El cumplimiento de estas normativas básicas no
se corresponde con la Responsabilidad Social, sino con las obligaciones
que cualquier empresa debe cumplir simplemente por el hecho de realizar
su actividad. Sería difícilmente comprensible que
una empresa alegara actividades de RSE si no ha cumplido o no cumple
con la legislación de referencia para su actividad.
Bajo
este concepto de administración y de management se engloban
un conjunto de prácticas, estrategias y sistemas de gestión
empresariales que persiguen un nuevo equilibrio entre las dimensiones
económica, social y ambiental. Los antecedentes de la RSE
se remontan al siglo XIX en el marco del Cooperativismo y el Asociacionismo
que buscaban conciliar eficacia empresarial con principios sociales
de democracia, autoayuda, apoyo a la comunidad y justicia distributiva.
Sus máximos exponentes en la actualidad son las empresas
de Economía social, por definición Empresas Socialmente
Responsables. (Tomas, 2003, red).
Concepto
La
responsabilidad social de la empresa (RSE) pretende buscar la excelencia
en el seno de la empresa, atendiendo con especial atención
a las personas y sus condiciones de trabajo, así como a la
calidad de sus procesos productivos.
Para
la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la responsabilidad
social de la empresa es el conjunto de acciones que toman en consideración
las empresas para que sus actividades tengan repercusiones positivas
sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los
que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos
como en su relación con los demás actores. La RSE
es una iniciativa de carácter voluntario.
Para
el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) la Responsabilidad
Social Empresarial es el compromiso consciente y congruente de cumplir
integralmente con la finalidad de la empresa tanto en lo interno,
como en lo externo, considerando las expectativas de todos sus participantes
en lo económico, social o humano y ambiental, demostrando
el respeto por los valores éticos, la gente, las comunidades
y el medio ambiente y para la construcción del bien común.
La
gestión responsable de la empresa implica que esta actúe
conciliando (punto de equilibrio) entre los intereses del negocio
y las expectativas que de ella tiene la comunidad (particularmente
sus grupos de interés -stakeholders-) (Cajiga,Felipe 2006
Cemefi/Miembro de AliaRSE y Forum Empresa)
Las
principales responsabilidades éticas de la empresa con los
trabajadores y la comunidad son:
Servir
a la sociedad con productos útiles y en condiciones justas.
Crear
riqueza de la manera más eficaz posible.
Respetar
los derechos humanos con unas condiciones de trabajo dignas que
favorezcan la seguridad y salud laboral y el desarrollo humano y
profesional de los trabajadores.
Procurar
la continuidad de la empresa y, si es posible, lograr un crecimiento
razonable.
Respetar
el medio ambiente evitando en lo posible cualquier tipo de contaminación
minimizando la generación de residuos y racionalizando el
uso de los recursos naturales y energéticos.
Cumplir
con rigor las leyes, reglamentos, normas y costumbres, respetando
los legítimos contratos y compromisos adquiridos.
Procurar
la distribución equitativa de la riqueza generada.
Historia
En
el siglo XIX algunos empresarios industriales en Europa y en los
EE.UU. se preocuparon por la vivienda, el bienestar y la caridad
de sus empleados. Junto con la aparición de movimientos contrarios
a grupos que consideraban poco éticos al lucrarse con productos
perjudiciales para la sociedad, como venta de tabaco, alcohol, etc.
Con el siglo XX y con el desarrollo del Estado de Bienestar , el
sentimiento filantrópico se volcó en relaciones formales
integrales dentro de las instituciones; cuando hasta entonces el
único objetivo empresarial había sido aumentar la
productividad y los beneficios económicos. Aunque la expresión
surge entre los 50-60 en EE.UU., no llega a desarrollarse en Europa
hasta los 90, cuando la Comisión Europea para implicar a
los empresarios en una estrategia de empleo que generase mayor cohesión
social, utilizó el concepto. Pues en la sociedad europea
había cada vez más problemas en torno al desempleo
de larga duración y la exclusión social que eso suponía.
Más tarde en 1999 el secretario general de la ONU durante
el Foro Económico y Mundial de Davos pidió que se
adoptasen valores con rostro humano al mercado mundial. Lo cierto
es que desde los años noventa este concepto ha ido cobrando
fuerza y evolucionado constantemente, tras el advenimiento de la
globalización, el aceleramiento de la actividad económica,
la conciencia ecológica y el desarrollo de nuevas tecnologías.
Hay
ciertos organismos de carácter internacional que se encargan
de delimitar en lo posible el concepto teórico de la RSC,
cuyas directrices sirven como orientación para las empresas
que se deciden a transitar por este camino. Dentro de los más
destacados se podría citar a los siguientes:
Global
Compact (Pacto Mundial) de Naciones Unidas
Global Reporting Initiative (Iniciativa para la Rendición
de Cuentas Global)
Además, existen otras entidades e iniciativas nacionales
con una especialización en el tema de la RSC, que están
contribuyendo de forma determinante a la creación y difusión
de una cultura responsable entre las organizaciones que forman el
tejido empresarial de cada país.
Como
documento decisivo acerca de la RSC en Europa, destaca el llamado
libro verde europeo sobre ésta. El artículo 116, de
la ley francesa sobre nueva reglamentación económica
del 2001, incluso impone la obligación jurídica a
las empresas, de informar acerca de sus acciones de índole
social. En Brasil, la coalición presidida por el izquierdista
Luis Ignacio "Lula" Da Silva, en la que participan numerosos
empresarios, ha promovido la RSC y existe un proyecto de Ley de
Responsabilidad Social de octubre del 2003. Existen normas oficiales
acerca de la RSC como la norma SA 8000 (Social Accountability Standard
8000) impulsada por el Council on Economic Priorities y aplicada
por SAI, así como la norma SGE 21 de Forética, única
norma en el mundo que certifica globalmente la RSC en todos sus
ámbitos, la Iniciativa efr empresa de Fundación Másfamilia
que incide especialmente en lo que se denominaría "Ámbito
Social Interno" de una organización, una nueva norma
sobre conciliación laboral que está teniendo un fuerte
crecimiento en todo hispanoamerica.
Según
la ONG Accountability en un ranking de los 108 países cuyas
empresas tienen un mayor grado de desarrollo de la Responsabilidad
Social Empresarial, los líderes son Suecia, Dinamarca, Finlandia,
Islandia, Reino Unido, Noruega y Nueva Zelanda.
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