Las Competencias Laborales: base fundamental de un Sistema de Formación Permanente
Autor: Unidad de Competencias Laborales, ChileCalifica

 
   

Los cambios originados en el ámbito de la producción, durante las últimas décadas, han generado transformaciones extraordinariamente significativas en el mercado laboral. Los procesos ligados a la globalización, a la incorporación de nuevas tecnologías, a los altos niveles de exigencia en la calidad de los productos, de los niveles de producción y la mayor competitividad, han tenido un natural correlato en el aumento de las demandas de calificación que se le hacen a los trabajadores. El ritmo vertiginoso de los cambios nos plantea la imperiosa necesidad de elevar nuestra capacidad de adaptación, de preparación permanente para nuevos aprendizajes y de disposición para emigrar a nuevas fuentes de trabajo. Hasta hace veinte o treinta años atrás el objetivo de un trabajador era ingresar a una empresa y desarrollarse y permanecer toda su vida en ella, actualmente esa expectativa resulta prácticamente inviable, estudios recientes indican que una persona –en promedio- se desempeñará en doce empresas distintas durante su ciclo laboral. Por tanto el desafío que hoy se nos presenta es el de permanecer vigentes en el mercado laboral.

Es en este nuevo contexto, se plantea la necesidad de impulsar un proyecto destinado a ampliar las oportunidades de desarrollo personal y laboral de nuestro capital humano, creando instrumentos que permitan la instalación de procesos de formación continua de los trabajadores, facilitando su adaptación a un nuevo escenario en que la movilidad laboral, la necesidad de emigrar no sólo de una actividad a otra, sino que también de un territorio a otro y en el futuro cercano de un país a otro, es una realidad que llegó para quedarse.

     
   

La respuesta de Chile a esta realidad es la instalación de un Sistema de Formación Permanente, que combine la educación y el trabajo como un todo, permitiendo que las personas transiten de modo flexible por diferentes alternativas formativas, de capacitación y de experiencias laborales a lo largo de su vida. Se trata, parafraseando a Andrés Bello, de crear un sistema que no limite el aprendizaje al muy significativo, pero reducido espacio de las aulas y menos aún, al  relevante pero en definitiva, breve lapso de tiempo de la educación formal. El sistema propone elaborar, desarrollar y sustentar una nueva oferta de educación y capacitación que permita articular el mundo de la formación con el mundo del trabajo, o dicho de manera más simple de hacer “reconocibles” los aprendizajes del mundo laboral con los aprendizajes del mundo de la formación. Esta nueva oferta debe ser, también, una respuesta real, pertinente, conectada y renovada constantemente, con  las demandas del sector productivo.

Entre los beneficios de este sistema se encuentra que las personas puedan acceder a diversos aprendizajes; que puedan ampliar sus posibilidades formativas, incrementando su empleabilidad; que puedan definir sus propios itinerarios formativos y/o trayectorias ocupacionales a partir de una fuerte conexión de la capacitación con el sector productivo y una eficiente observación del mercado laboral; que en el caso de quienes no completaron su enseñanza básica o media puedan acceder a la nivelación de estudios; que se les puedan reconocer los aprendizajes previos y desarrollar itinerarios formativos, permitiéndoles entrar y salir de la ruta formativa durante su vida laboral y que puedan reorientar su carrera, profesión o trayectoria ocupacional en base a competencias laborales requeridas por el sector productivo.

Una pieza clave para la instalación del Sistema De Formación Permanente, es la creación del Sistema Nacional de Certificación de Competencias Laborales, entidad que permitirá reconocer formalmente los aprendizajes de las personas, independientemente de la forma en que los hayan adquirido; posibilitará la articulación de los aprendizajes obtenidos en el trabajo o a través de la capacitación, con los contenidos de los programas de formación de la enseñanza media técnico profesional o técnica de nivel superior; facilitará y orientará la definición de las mallas curriculares de la formación técnica y profesional o de los contenidos de los cursos de capacitación; dando respuesta a la demanda de pertinencia del sector productivo y orientando los sistemas de intermediación laboral. Es por las razones antes mencionadas, que a las Competencias Laborales, se les ha llamado “la moneda de cambio” para el funcionamiento del Sistema de Formación Permanente.

 
 
 

Cuando hablamos de competencias laborales, nos estamos refiriendo al conjunto de conocimientos, habilidades y aptitudes que las personas desarrollan para desempeñar exitosamente las actividades que conforman una función laboral determinada. El cumplimiento de esa función específica, es posible medirlo a través de estándares de desempeño definidos previamente por el sector productivo y es esta información la que permite evaluar y certificar a un  trabajador. Esto quiere decir que al definir claramente los resultados esperados de un trabajo (conocimientos, habilidades y aptitudes necesarias para cumplir una labor) se pueden evaluar con objetividad su desempeño. En aquellos casos en que una persona no cumpla con todos los requerimientos para certificar sus competencias, la capacitación estará destinada a cubrir de manera más efectiva esa brecha de conocimientos.

La certificación de las competencias como acto de reconocimiento formal de lo aprendido tiene un gran valor para millones de personas que no han concluido sus estudios básicos o medios, pero que sin embargo pueden ser muy “competentes” en su desempeño en el mercado laboral. La certificación les facilitará el desarrollo de una carrera laboral al interior de su empresa, o les permitirá emigrar a otra actividad con documentos que acreditan lo que sabe. El paso siguiente es que para quienes aspiran a continuar estudios superiores y hayan obtenido su licencia de educación media, sus aprendizajes les sean reconocidos y la certificación de sus competencias les permita acreditar lo aprendido, no sólo en el mercado laboral, sino que también en un Centro de Formación Técnica o Instituto Profesional. Este reconocimiento de los aprendizajes previos, es la base de la articulación horizontal entre el mundo laboral y el mundo de la formación, su implementación debe hacer posible que un trabajador o trabajadora que emprenda la difícil tarea de obtener un título no deba partir siempre desde el punto cero y no deba invertir más dinero, ni más tiempo que el estrictamente necesario para aprender sólo aquello que le falta.